SLD- El glaucoma se consolida como la principal causa de ceguera irreversible en Colombia

El glaucoma es una patología ocular caracterizada por el daño progresivo del nervio óptico, generalmente asociado a un aumento de la presión intraocular.

11 de marzo del 2026

El glaucoma es una patología ocular caracterizada por el daño progresivo del nervio óptico, generalmente asociado a un aumento de la presión intraocular. Esta condición se produce cuando el humor acuoso, líquido que nutre la parte anterior del ojo, no drena correctamente, acumulándose y presionando las fibras nerviosas que conectan el globo ocular con el cerebro. Según datos del Centro de Rehabilitación para Adultos Ciegos (CRAC), esta enfermedad es la principal causa de ceguera irreversible a nivel mundial y representa un desafío de salud pública en Colombia.

Existen diversos tipos de esta patología, siendo el más frecuente el glaucoma de ángulo abierto, el cual progresa de manera lenta y sin dolor. Por otro lado, el glaucoma de ángulo cerrado ocurre cuando el sistema de drenaje se bloquea de forma repentina, generando un aumento abrupto de la presión. En Colombia, las estimaciones de la Asociación Colombiana de Glaucoma indican que aproximadamente 1.000.000 de personas padecen la enfermedad, de las cuales el 90% desconoce su diagnóstico. En la población mayor de 50 años, la prevalencia alcanza el 5,1%.

En cuanto a la sintomatología, el glaucoma es definido como una enfermedad asintomática en sus etapas iniciales. Los pacientes no suelen experimentar dolor ni pérdida de visión evidente hasta que el daño en el nervio óptico es severo. No obstante, en casos de ángulo cerrado, pueden presentarse síntomas agudos como dolores de cabeza intensos, visión borrosa, náuseas y la percepción de halos coloridos alrededor de las luces. Los principales factores de riesgo incluyen ser mayor de 40 años, tener familiares directos con la enfermedad, padecer miopía elevada, diabetes o hipertensión arterial.

El diagnóstico se realiza mediante procedimientos clínicos específicos como la tonometría, que mide la presión intraocular, y la evaluación del nervio óptico. Al ser un daño irreversible, el tratamiento médico se enfoca en controlar el avance de la patología mediante el uso de colirios, procedimientos láser o intervenciones quirúrgicas destinadas a reducir la presión. La detección temprana es la única defensa efectiva para preservar la capacidad visual residual del paciente.

Para las personas que ya presentan una pérdida significativa del campo visual, instituciones como el CRAC implementan modelos de rehabilitación integral. Estos procesos incluyen el entrenamiento en ayudas ópticas y movilidad independiente para devolver la autonomía a los afectados. Las autoridades de salud visual subrayan que una consulta anual es fundamental para identificar la enfermedad antes de que las fibras nerviosas pierdan su capacidad funcional, dado que el 84% de los casos en el país se detectan en etapas avanzadas.